martes, 30 de noviembre de 2010

EN PALABRAS DEL TITO CHAPITA SI SE FUE A NECAXA

El leñador de Sauce viajó a México

Hace ocho años Raúl Ferro jugaba en el Huracán de Sauce y trabajaba como monteador. En estos pocos años su vida cambió radicalmente. Llegó al fútbol de la capital, fue Campeón Uruguayo con Danubio, pasó a Nacional, el equipo del que siempre fue hincha, y ayer cumplió el sueño del pase al exterior. Firmó por tres años con los Gallos Blancos de Querétaro donde jugará junto a Adrián Romero y lo dirigirá Gustavo Matosas con quien trabajó en Danubio. Vivirá en una hermosa ciudad y asegurará su futuro. Y sus hijas ni siquiera tendrán que aprender otro idioma. Las cosas no podían haber salido mejor y él, como buen Atleta de Cristo, se lo atribuye a Dios.

"Estoy muy contento. Todo el que juega, lo hace para esto y hoy se me da a mí. Estoy muy agradecido a Dios, aunque me voy un poco triste porque dejo Nacional, que es mi casa", dijo "Tito" en el aeropuerto donde estaba acompañado por unas 20 personas que habían llegado de su Sauce natal a despedirlo.

Ferro reconoció que cuando talaba árboles en los montes de Sauce no soñaba con lo que vive hoy. "Uno siempre tiene aspiraciones, pero soy de ponerme metas cortas. Cuando estaba afuera quería jugar en Primera. Cuando lo logré en Danubio me propuse ser campeón. Luego pasar a un cuadro grande y se me dio a Nacional, que es el cuadro del que siempre fui hincha. Todo venía bien y ahora cumplo el sueño del pase. Y a un mercado muy fuerte que me va a dar tranquilidad para el futuro".

Adrián Romero y Sergio Blanco ya lo llamaron para contarle cómo es Querétaro, aunque el "Chapita" acaba de pasar al Necaxa. "Es un cuadro que está peleando el descenso, pero es un lindo reto para mí. Voy a dar lo máximo para que pueda salvarse, esa es la meta principal. Sé que es una institución que está bien, fuerte y tiene un estadio muy lindo. Me contaron que la ciudad es preciosa, tranquila y la gente es muy bien. Por eso digo que fue un regalo de Dios".

"Tito" asegura que jamás olvidará a la hinchada tricolor. "Siempre me hicieron sentir como si hubiera estado toda la vida en Nacional. Les estoy agradecido". También le duele dejar a Carrasco, con quien de primera estableció un víncu- lo muy especial. "Después que lo conocés te das cuenta que es una muy buena persona. En el poco tiempo en que estuve hicimos una relación muy linda. Me voy con un gran concepto de Juan y esperando que Nacional pueda ser campeón".

Cabe destacar que Carrasco hizo entrar a Ferro en el segundo tiempo del partido frente a Danubio porque sabía que el dueño de Querétaro estaba observándolo. "Yo no se lo pedí, pero se enteró y me dijo que me iba a poner. Es algo que no todos los técnicos hacen. Ahí se ve la clase de persona que es".

Tener a Daniela fue un gran acto de amor

"¿Ya llegamos a México?", preguntó Luana, de tres años, cuando su padre, Raúl Ferro, se detuvo a poner nafta camino del aeropuerto. Es que la pequeña sabe que se irá a México, pero no tiene mucha noción de lo que se trata. La mayor, Daniela, de once, está muy nerviosa porque viajará por primera vez en avión. En principio la niña era ahijada de Ferro y su esposa, Raquel. Pasaba con ellos los fines de semana y los tres meses de vacaciones. Como la pequeña pertenecía a una familia muy pobre y no pasaba bien en su casa, terminaron adoptándola. De esto hace ya cuatro años, pero los papeles de Daniela salieron hace tres semanas, justo para que pudiera viajar con ellos a México. Las dos niñas y Raquel, se irán la semana próxima para Querétaro. Raúl y Raquel, personal trainer de profesión, eran vecinos en Sauce y se ennoviaron cuando ella tenía 15 años y él 16.

La palabra de Cristo

Raúl Ferro es atleta de Cristo hace cinco años. "Me conversó César González cuando jugaba en Danubio y hoy le estoy agradecido. Se me dio para recibir a Cristo y sigo firme en la fe", relató. Luego contó lo que significa. "Nos reunimos dos veces por semana. Hablamos sobre la palabra de Cristo, pero también tratamos de ayudar a las personas. Vamos a cárceles, a comedores y hacemos partidos a beneficio", explicó "Tito" quien sin embargo no intenta convencer a sus compañeros de equipo para que sigan sus pasos. "No es necesario. Ellos ven lo que yo hago con mi vida personal y se deben dar cuenta que el que me ha ayudado ha sido Cristo. Los cambios son personales, de cada uno, lo demás viene solo".

FUENTE: DIARIO OVACION DE URUGUAY

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